
Atómica derrota
Hay noches para olvidar, momentos para enterrar, que duelen y dejan cicatrices. Perder como se perdió ante los Gigantes no solo está tocando los botones del pánico, sino que grita por escapar de la pesadilla. ¿Qué podemos rescatar de una derrota 25-9?, el atómico revés parece la peor mentira imaginable y un abuso beisbolero para vencer a alguien, pero bueno, el Tren del Norte tiene que asimilar una derrota horrible para convertirla en un nuevo dia donde desaparezcan las tinieblas.
El Tren se construyó para ir sobre rieles no para estar en el sotano de la tabla de posiciones medio juego detrás del ultimo puesto clasificatorio. Su pitcheo fue armado mejor que la temporada pasada y lo que vemos en los numeros son estadísticas impronunciables, prohibidas para todas las edades.
El 8.66 en 11 juegos da miedo, además de terroríficas son dificiles de creer. Cuatro lanzadores sobre el 10, uno con más de 18; dos sobre 9, dos sobre 8, uno sobre 7 y tres sobre 6. Casi nadie se salva. ¿Acaso hay alguien que siga nadando sobre las olas tempestivas?. Si, solo uno, el derecho Luis Somarriba, quien tenía un tercio de entrada de antecedente en la pasada profesional y que ahora nos impacta en medio del desastre con un lujoso 1.04 en 8.2 entradas.
Lo de la noche del viernes es para olvidar, pero hay que seguir adelante mientras se siga vivo en una batalla que es de 40 juegos para llegar a la orilla de salvación. La noche más negra, la peor pesadilla, un día para olvidar ó la tormenta no acaba podrían ser calificativos adecuados a semejante debacle monticular, pero nadie quema las naves si aun se navega.
La humillación precede a la exaltación, aunque no sea un concepto beisbolero emocionalmente puede cambiar muchas cosas. Alguien tendrá que decir ¡basta ya!
