
¡Corre, Darwin! ¡Corre!
Como perseguido por una jauría de sabuesos o acosado por una enardecida pandilla, Darwin Sevilla corría “desbocado” las bases; pensaba que era suficiente llegar a segunda y si tomaba un bocanada de aire podía extenderse a tercera, pero la sorpresa se vio en sus ojos cuando Aníbal Vega le gritaba desesperado “Corre Darwin corre”.
Fue un jonrón dentro del terreno, sin aliento aterrizó de cabeza en home plate sellando un rally de tres carreras que definió la victoria del Tren del Norte 10-3 sobre los Tigres del Chinandega.
Podría decirse que todo se decidió en el primer episodio cuando el Tren anotó 7 carreras contra el perdedor Raúl Ruiz y el relevista Walter López. El novato recién inscrito Erick Rodríguez abrió de manera sorpresiva el encuentro, pero un batazo lo impacto en el antebrazo derecho cuando llevaba 2.1 entradas de labor.
Una vez más el relevo de Julio Raudez hijo (2-0) fue afilado en 2.2 entradas permitiendo su primera limpia y extrañamente no ponchó a nadie. Pudo percibir que le estaban emboscando su curva y tuvo que defenderse con más rectas que de costumbre. Lo protegieron en el resto de relevo Erasmo Reyes, Shendall Benard y Félix Carrasco, mientras que Chinandega echaba mano de Wilson Flores. Los Tigres anotaron con timidez su primera carrera en el tercer episodio, la segunda con menos palidez en la quinta y la última en el octavo.
Durante el segundo inning se produjo un amago de confrontación. Walter López le pasó silbando la cabeza a Héctor Gómez y el dominicano intentó visitarlo en el montículo, pero no pasó a más. Sin embargo, Gómez se robó segunda con el juego 7-0 y aparentemente le gritaron cosas desde el dugout de los Tigres encendiendo una mecha que parecía apagada. Gómez fue expulsado.
En la confusión el venezolano Alejandro Arteaga tuvo que ser frenado por sus compañeros al intentar cruzarse al terreno enemigo. También lo sacaron de juego. En toda esa historia el entrenador boricua Luis Rodríguez agarró unos cuantos “verbos” y su reacción lo sumó al grupo de despedidos norteños. El batazo de Darwin fue entre right center; primero parecía que Ismael Munguía se le cruzaría a cortarla, pero se le vio desesperado detrás de la bola que se iba al fondo. Cuando Munguía se acerca al pie de la cerca se escapa de caer, la patea y entonces aparece Ramón Flores en su ayuda. Los tiros cortan el aire, pero Darwin lleva las piernas como plumas, como que flotaran. El tiro del cortador es alto y el norteño abraza la tierra con el tanque vacío.
Vieron la película de Forrest Gump, de niño Forrest tiene que escapar de dos bravucones y en su carrera va dejando las piezas ortopédicas para correr como nunca lo había hecho. Así se vio a Darwin, tirando los trozos de alma para anotarse un jonrón de campo, algo que no se ve todos los días.
