
Moises Flores, un jugador inspiración
Tiene que creer dos cosas de Moisés Flores, la primera que es un esteliano que desde niño era admirador de un Managua como Nemesio Porras y segundo, que el año pasado fue superado por Elmer Reyes (.326) solo por un punto como el mejor bateador de los Gigantes en la Profesional.
El casi seguro dueño de la primera base del Tren del Norte enfrenta su décima liga Profesional. De más está decir que será el jugador insignia de la franquicia y que su tipo de juego se ha ganado el corazón de los fanáticos. Flores no olvida cuando se pegaba al radio para escuchar como le iba a Nemesio Porras. Lejos de ser una extrañeza, eso fue para muchas generaciones una de las inspiraciones de la época.
Flores juega Béisbol desde que tenía 9 años y a los 15 era un jugador Mayor A. A los 20, integraba el equipo Estelí de primera División de Roger Guillén en el Pomares 2007. Era un prospecto al que se le debía dar seguimiento.
Recuerdo que le pregunte al “Camioncito” en el estadio Jackie Robinson. ¿Que prospecto tiene Estelí? Sin vacilar, me señaló hacia el lado de la primera base y como si estuviese adivinando el futuro dijo: “Van a oir mucho de Moisés Flores por mucho tiempo”.
El tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar, el espigado zurdo juega la primera base como muy pocos en nuestra pelota y su bate es uno de los outs más difíciles que se pueden encontrar entre los nacionales de esta profesional.
En diciembre cumplirá 34 años, pero su nivel de juego no ha decrecido. En todo este tiempo ha integrado la Selección Nacional, un preclásico en Panamá, se ha puesto los uniformes de Chinandega, Oriental, San Fernando y Gigantes en su paso por la Liga Profesional. No hay quejas de su aporte.
Un día se graduó de Técnico Forestal. Para su madre fue duro levantar un “equipo” de cuatro niños. La raíces de Moisés forjaron su carácter, por algunos años fue difícil llevar el alimento al hogar, pero el zurdo oriundo de San Ramón, nunca se dio por vencido. Un día dijo que el béisbol se lo había dado todo y estaba agradecido de jugarlo con pasión. Solo jugando en este deporte fue que pudo asimilar la perdida de su hija este año.
Debutó con Chinandega en la Profesional cuando tenía 23 años. Ha logrado batear sobres trescientos en tres de esas nueve ligas y de por vida lleva un promedio de .286 con 5 jonrones, 106 empujadas y un total de 298 hits. Ha estado en cuatro finales de la Profesional. Ha sido dos veces campeón. Es posible que sea el quinto bate del equipo, aunque no sería de sorprenderse que sea la primera cabeza de la alineación. También es una alternativa para los jardines en el caso que Justo Rivas se quede con el puesto en primera y Renato sea movido al rol de designado.
Todo este tiempo se ha tomado en serio jugar este deporte. Nadie le conoce manchas de indisciplina o de creerse más que otro. Su meta, una vez que todo termine, será enseñarle a los pequeños las cosas que aprendió en el béisbol, sin embargo, ese día todavía se ve muy lejano.
Solo para que mida la importancia de Flores en el Tren del Norte sepa que viene de superar ofensivamente al bateador de .400 William Vásquez y al ex big leaguer Pedro Ciriaco.
