
Raudez le roba la noche a Cheslor
¿Qué ADN tiene el brazo de Julio Ráudez Jr.?. ¿El gen guerrero de su padre o el don implacable de su abuelo? Un poco de cada cosa se mueve como fuego en sus venas y la noche del martes pudo comprobarlo al quitarle el protagonismo a Cheslor Cuthbert durante un nuevo triunfo del Tren del Norte 9-7 sobre los Gigantes del Rivas. Cheslor se fue en blanco en cinco turnos, pero hizo tres jugadas en la esquina caliente que valieron cada centavo de la entrada. En tanto Julio, hijo de Julio César y nieto de Diego lanzó cuatro entradas pelonas de carreras en un momento en que Rivas parecía tener plutonio en los maderos.
¡Un momento!. El más espigado de los Ráudez ponchó a seis y solo le conectaron un hit. Cuando entró en el tercer inning acababan de ponerle más gas al infierno. Los Gigantes ganaban 5-1 y habían explotado con 7 hits en en dos episodios a Alfredo Figaro. Como entrar a las llamas con un gotero. Las acrobacias de Cheslor fueron el deleite silencioso de los aficionados norteños que solo por medidas de salud no llenaron el Rufo Marín en el debut del Tren en su remodelado estadio. De repente la fanaticada se sentía en un tramo del circo Solei.
Cheslor voló extendido horizontal sobre un mortero paralelo a la raya de Gustavo Pierre en el tercer episodio, no fue out en primera porque el tiro llegó cortó y el primera base Valdes no pudo retener a pesar que le llegó a la altura del pecho.
La segunda jugada fue volando a su izquierda para quedarse con un misil de Iván Hernández en el cuarto inning, mientras los bomberos entraban a revisar porque salía humo del guante del big leaguer.
La última atrapada nos dejó a todos con la boca abierta cuando en el inicio del octavo Juan Diego Montes dirigió un rayo laser entre short y tercera y allí estaba como inesperada sombra el sorprendente hombre Cuthbert enredando en su telaraña de magia otro out. En la otra acera las curvas de Julio provocaba 6 multas, mientras su bola rápida era un concierto de bates quebrados y coro de emocionados aficionados. Ahora tiene 9.2 entradas sin que le anoten carrera limpia.
Por si fuera poco, Héctor Gómez agarró un proyectil del propio Cheslor en la séptima como para recordarle lo que se siente que te “roben” un hit. Alexander Váldes hizo un par de jugadas brillantes en la inicial del Rivas, pero el publico ya se había acostumbrado a lo sobrenatural. Para resumir la historia del partido, el bateo de los Gigantes tempraneó con 4 carreras en la primera el pitcheo de Figaro y le castigó con una quinta en la segunda ofensiva. El Tren ripostó con una en la primera ante el perdedor Fidencio Flores y le amputó el brazo en la tercera con un rally de seis que empezó a sellar el décimo triunfo norteño en la liga. Dos carreras más en el quinto ante Elvin García cambiaron un preocupante 5-1 en un prometedor 9-5. Junior Téllez con un relevo de dos entradas sin carrera y un cierre angustioso de dos carreras de Jesus Garrido en la novena escribieron el final de una noche de malabares defensivos y trucos monticulares.
Renato Morales (.500) se fue de 4-0 con dos ponches, mientras le congelaban en 11 su racha de juegos conectando de hit. Cheslor cayó del subliderato de bateo hasta .381. Todo parece indicar que el nombre de Ráudez seguirá siendo titular en la siguiente generación.
