
Tren sin Tren
Su ofensiva mendiga pan a la mano escondida, su pitcheo abridor golpea puertas cerradas y ahora se ve caminando sobre calles donde ha sido rechazado, visitando lugares que no tienen compañía, solo miradas de acusación, de culpa, ojos sin compasión que llenan de temor tu corazón. Por fin el Tren se ve cara a cara con sus defectos, ahora sabe que no es una maquina perfecta.
Lo sabía antes de perder 7-2 ante los Tigres del Chinandega limitados a dos hits por el trabajo excepcional de Pedro Torres y Walter López. Sabía que un día el Tren no tendría tren y entonces sus enemigos serían más peligrosos. En cuatro juegos batean .216 de promedio y lanzan para efectividad de 5.11; no son cifras normales. El pitcheo abridor que cargó con 32 juegos de la primera etapa lanza para 8.82 y el pitcheo de relevo que se hundió en esa misma etapa se levanta con un imponente 2.82.
Su manager siempre optimista espera que lo que estaba bien vuelva a rugir y lo que estaba mal y mejoró, no pierda el ritmo. En el beisbol estas cosas pasan y lo bueno es que pasa en un momento en que no es tarde para enderezar el rumbo. Cuatro jonrones de los Tigres, tres de Ramón Marcelino y uno de William Rayo los tenían en ventaja 5-0 contra el abridor Rafael Kelly, mientras Torres sobrevivía al único hit norteño, un jonrón de dos carreras de Gustavo Pierre. El zurdo ponchó a 7 en cinco, mientras López a tres en cuatro llegando a retirar a 11 en fila y los norteños eran retirados 15 seguidos entre la cuarta y la novena entrada.
El motor que empuja a este equipo se trabó. Un bateo que siempre olía a pólvora flota en aguas heladas. En los últimos cuatro juegos Renato cayó de los 400 y solo batea .118 en ese trayecto con 12 turnos seguidos sin dar de imparable, Willy García lleva de 11-1 para .067, Juan Montes .154, Flores .077, Iván no tiene hit en 8 turnos y Gómez cierra los barriles mojados con .278. Sobreviven al oxido Gustavo Pierre .462, Darwin .368 y Rodolfo Bone .286.
Puede que amortigüe un poco el hecho que llueven más criticas para León y Gigantes, sin embargo, no es eso lo que interesa sino comenzar a funcionar no dejando que tus debilidades te persigan para destruirte. Jugado el primer tercio es bueno pensar que es mejor que la escasez sea ahora y no cuando sea demasiado tarde.
Nadie dijo que todo sería perfecto, pero cuando te acostumbras al lujo de ganar arrollando se vuelve una necesidad seguirlo haciendo, o sea, no se vale perder.
